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lunes, 23 de julio de 2018


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Jornadas de Arquitectura y Paisaje. 21, 22 y 23 Junio Santander 2018
LA ARQUITECTURA TRADICIONAL


Han finalizado las Jornadas de Arquitectura y Paisaje  que se vienen realizando anualmente  en Cantabria organizadas por la Asociación Tajamar en colaboración con el Colegio Oficial de Arquitectos de Cantabria y las Consejerías de Educación y Cultura y la de Medio Rural del Gobierno de Cantabria. En esta ocasión también ha participado el Instituto de Patrimonio Cultural de España. Dentro del Año Europeo del Patrimonio Cultural el lema de estas Jornadas ha sido Arquitectura tradicional. Teoría y práctica para su conservación y restauración.


En la presentación inicial se llamó la atención de los riesgos que amenazan los centros históricos de las grandes ciudades: el desbordante flujo de visitantes sobre Barcelona o Madrid está acosando el equilibrio monumental y social de los barrios que los soportan. Un ejemplo paradigmático es Venecia: con el incremento del flujo de turistas (30 millones visitas/año) y la intrusión de los gigantescos cruceros al borde de la ciudad, ha superado los límites que “la serenísima” puede soportar en su delicado equilibrio ambiental y monumental. La situación ha obligado a limitar el acceso del número de turistas y a cuantiosas inversiones medioambientales y de conservación y restauración; Venecia “muere de éxito”. Y eso sucede no solo en las grandes ciudades pues si observamos las tensiones en lugares de nuestras costas o de algunos parajes naturales podemos entender la generalidad del problema.

Fuera de las grandes ciudades en el medio rural, la población abandonó sus lugares de origen y paradójicamente se produce el efecto contrario a lo descrito para las grandes ciudades: el campo se desertiza y la falta de población y de recursos amenaza el mantenimiento de un riquísimo patrimonio cultural y natural.

Este es el marco en el que se desarrollaron estas Jornadas de Arquitectura Tradicional que han tratado de conocer, entre otras cuestiones, cuál es  la reacción de las diversas cartas, convenios y recomendaciones de organismos internacionales sobre la protección  de los bienes culturales. La Declaración del Foro de Davos (2018) es el último eslabón de una serie  de Tratados y Convenios que, desde el concepto único de protección del “monumento”, se incorporan sucesivas ampliaciones conceptuales como el entorno, la historia, el paisaje cultural, el patrimonio inmaterial, la participación pública para, finalmente, este año con la celebración del Año Europeo del Patrimonio Cultural, proponer una visión “integral”, holística dicen, para la intervención en el patrimonio cultural como eje del desarrollo económico y social.

Un intento de visión integral es la observación interdisciplinar de una parte del patrimonio como lo es la arquitectura tradicional.[1] Estas Jornadas han permitido acercarnos al patrimonio tradicional desde las ponencias de especialistas en la geografía, la arquitectura, la ingeniería, la antropología o el planeamiento urbanístico, con la seguridad de que el conjunto nos permitirá una visión nueva y diferente de la que cada una de la partes puede ofrecernos.

Desde la geografía hemos conocido aspectos fundamentales de la evolución de los paisajes naturales hacia los paisajes culturales en la cordillera cantábrico-pirenaica. Juan Carlos Codrón lo explicó con fenómenos históricos aparentemente dispares  como los cambios de actividades, los incendios forestales con origen en nuevos usos agrarios o las rutas de la Mesta que han ido modificando la morfología natural del territorio.

Desde un punto de vista antropológico María Roscales abordó el concepto de “espacio” entendido como un escenario del despliegue de prácticas y dinámicas socioculturales, el lugar “practicado”, identificado y que identifica, el lugar cargado de sentidos para quienes lo practican y habitan. Abogó por la cultura originada por la actividad y orientar la investigación de los estilos de las viviendas como respuesta a un modo establecido de construirlas, que no ha surgido con independencia del clima y el paisaje local. Finalizó con la exposición del estudio del patrimonio inmaterial y las organizaciones usos y costumbres sociales de un lugar de referencia, como es Tresviso, en Cantabria.


El arquitecto José Cabrero explicó la relación de la arquitectura con la noción de “lugar” a través de los tiempos y con diferentes ejemplos, incluso foráneos, edificados en el valle de Iguña tales como, una ermita mozárabe y unas casas inglesas tipo “cottage”. Utilizó diferentes extrapolaciones como el traslado de la imagen formal de una torre medieval propia del lugar, a la arquitectura de una ciudad como Madrid. Otro ejemplo fue el tratamiento de nuevos añadidos, resaltando el “principio del segundo hombre” acuñado por E. Bacon, a una obra como la iglesia de Ronchamp de Corbusier semienterrando los nuevos edificios ocultándolos de la categoría visual del monumento. 

En cuanto a herramientas de información territorial del patrimonio cultural, el Colegio de Arquitectos de Cantabria presentó, a través de su coordinadora la arquitecta Mar Martínez, el diseño de una web interactiva con los diferentes tipos de la arquitectura regional que resultó de sumo interés. El también arquitecto Domingo Lastra matizó la diferente evolución de algunos municipios que incluso en su inapropiada  dinámica urbana pueden contener recursos patrimoniales dignos de proteger.

Como ejemplo de las figuras de planeamiento urbanístico de protección monumental fue expuesto por Carlos de Riaño el Plan Especial de Protección de Liérganes que el pasado año fue galardonado con el Premio Nacional de Urbanismo. El conjunto histórico de Liérganes comprende los barrios de Mercadillo, La Costera, la Rañada y la Ciudad Balnearia, con una curiosa estructura urbana, definida por tapias de cierre de fincas y edificaciones levantadas en los siglos XVI, XVII, XVIII y XIX que han protagonizado parte importante del Plan.

El patrimonio industrial tradicional, fue expuesto por Luis Azurmendi que resaltó la permanencia de modelos primigenios en la actualidad, como son las ferrerías y los molinos, sin una adecuada protección. Explicó que este tipo de patrimonio es, no solo testimonio de la vida cotidiana del trabajo, sino parte de la historia de la tecnología y, por lo tanto, debe de protegerse con medidas equivalentes a las del grado monumental. Para su restauración trató de trabajos que están realizando sobre las máquinas y edificios como “la erosión” y los “espacios sonoros”. Finalmente proyectó una pieza cinematográfica experimental.

Desmitificar  parte de los mitos de la arquitectura popular de siglos XIX y XX fue una de las intervenciones más llamativas por parte de José Luis García Grinda: ni todas las arquitecturas “célticas” son prerromanas, ni siquiera celtas, como sucede con las típicas pallozas. Tampoco toda la arquitectura popular de Andalucía era blanca, más bien lo contrario, como tampoco los tejados planos o inclinados responden siempre a condiciones climáticas. Es una invitación a la revisión de estereotipos exagerados y, a veces, interesados.

En la última sesión se trató a un mayor acercamiento a la teoría y práctica de la restauración.

El arquitecto Annibal González de Riancho fue desgranando la restauración de edificios y conjuntos monumentales según las teorías clásicas sobre conservación y restauración. Ejemplarizó las consecuencias de las grandes guerras que arrasaron gran parte del patrimonio arquitectónico europeo y que sus restauraciones abrieron un cúmulo de falsos historicismos que este autor puso en cuestión en una exposición muy documentada. Nuestros "monumentos", nuestro patrimonio -manifestó- son los conjuntos de arquitectura rural que forman nuestros paisajes y nuestro trabajo también es rehabilitar pequeños edificios, que no son grandes monumentos, pero que forman parte de un todo que es nuestra riqueza arquitectónica y paisajística.

Por parte del Instituto del Patrimonio Cultural de España se expuso el Plan Nacional de Arquitectura Tradicional que fue relatado con minuciosidad y precisión por la etnóloga María Pía Timón. Explicó los ámbitos de desarrollo en los que se incluyen estos bienes y estableció una clasificación. Se identificarán los riesgos y se desarrolló los aspectos metodológicos como los objetivos y los criterios de actuación. Por último, se expusieron los programas y líneas de actuación: programa de investigación y documentación; programa de protección; programa de intervención y recuperación de los sistemas tradicionales y, finalmente, el programa de difusión, transmisión y promoción.

Un análisis histórico-crítico cerró este ciclo de las Jornadas con la intervención del  arquitecto Antonio González Capitel que fue desgranando las teorías de conservación en una hipotética aplicación a la arquitectura tradicional. Niega la aplicación de la llamada  “restauración de estilo” aunque puede actuarse como unareconstrucción arqueológica”;  Expuso lo que llama restauración “analógica”,  que consistiría “en reponer lo nuevo con cierta diferencia, claramente distinguible de lo antiguo, pero que no entra en contraste con ello, sino que busca y consigue la armonía final”. Este mismo criterio puede aplicarse a lo urbanístico y lo paisajístico. No disfracen - termino diciendo- la casa nueva de una casa vieja de aldea, pero intenten actuar con la naturalidad, el sentido funcional y la elegancia de la arquitectura popular.

Como sesión práctica se realizó una excursión que titulamos arquitectura en piedra. Se visitaron torres medievales, casas-palacio, iglesias y molinos de los municipios de Arnuero y Bareyo que han participado también en el patrocinio de estas Jornadas.


Luis Azurmendi
Arquitecto
Presidente de la Asociación Tajamar.




[1] Arquitectura tradicional es un término equivalente a “popular” o vernácula pero que mejora el criterio de espontaneidad asignado a lo popular estableciendo analogías con otros tipos de arquitectura como la defensiva o religiosa.