domingo, 15 de marzo de 2026

EDITORIAL

 



Te enviaremos como obsequio copia digital de un libro o revista de nuestra colección al email que nos indiques. Nuestro email: litoralatlantico@gmail.com   

lunes, 13 de octubre de 2025

FERRERIAS EN LA CORNISA CANTABRICA: UN PATRIMONIO EUROPEO

 Ferreias en la cornisa Cantábrica

Conferencia en la ferreria del Pobal, Muskiz, Bizkaia. 4 octubre 2025 

Luis Azurmendi

  Presentación de la directira del Museo Marta Zabala



Las ferrerías y la ruta marítima del hierro en el Cantabrico

RESUMEN 

Las ferrerías son las instalaciones históricas para la fundición y el trabajo del hierro.

En la costa Cantabrica las ferrerias hidráulicas son testimonio de la actividad, cultura y relaciones de sus pueblos y regiones.

Esta Comunicación trata de justificar su DECLARACIÓN COMO PATRIMONIO EUROPEO ampliable a todo el Arco Atlántico

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Descripción de un modelo Atlántico Europeo de ferreria del siglo XVIII 

1.-Medioambiental: Recursos naturales iguales: agua (para mover máquinas), bosques (carbon vegetal) y mineral (para fundir). ver imagen.

2.-Organización territorial similar.. Ver imagen.

3.-Ingenieria hidráulica. Ruedas, Azudes, canales, banzao.

4.-Arquitectura: Un modelo común.

5.- Comercio marítimo. Lonjas y Nciones 

6.-Galicia. 7. Asturias 8 León Sabero.

9. Cantabria Santander, 10. Cades 11. Pais Vasco,12 Otros.

 Como consecuencia se plantea la necesidad de su DECLARACIÓN COMO PATRIMONIO EUROPEO  a través del Sello y los Itinerarios Europeos

   

De las relaciones científicas, técnicas, económicas y comerciales

 Trabajo, Emigracion de trabajadores del hierro del país Vasco a occidente peninsular
Tecnicas, Ingenieros extrageros como Paret en Sabero o Leonardo Turriano en Lisboa.
Empresariales. Curzio de Lieja en Lierganes. Inversores vascos en Sabero.
Comerciales marítimas. Lonjas del hierro en todo el litoral. Ejemplo La Nacion Vizcaina en Brujas.

 

Imágenes.

Proximamente grabación y texto.







viernes, 19 de septiembre de 2025

CANTABRIA: El entorno del Palacio y Torre de Bustamante en Quijas ya tiene protección

 

El entorno del Palacio y Torre de Bustamante en Quijas ya tiene protección

La medida blinda a todo el conjunto monumental, que incluye el palacio del siglo XVIII, una torre del XII, además de dos molinos y una ferrería medieval. Sobre la propiedad pesa un requerimiento de Confederación Hidrográfica del Cantábrico para demoler parte de las infraestructuras auxiliares del complejo que afectan al río Saja




miércoles, 17 de septiembre de 2025


 Reedicion 2025 
Comentada y actualizada de la publicación de 1985. 
Ver catálogo


miércoles, 15 de noviembre de 2023

ENCUENTROS DE PAMPLONA 1972

Un sorpredente testimónio: el catálogo de los Encuentros de Pamplona


Disponible el catálogo completo

 

miércoles, 24 de agosto de 2022

sábado, 18 de septiembre de 2021

Milana bonita !

En un restaurante de una lejana ciudad, en una mesa cercana almorzaban un grupo de conocidos personajes del cine. Camus y sus compañeros, terminado su café, se dirigieron hacia la salida junto a aquella mesa de notables. Al pasar junto a ellos, se hizo un pequeño silencio y una voz, desde aquella mesa, con forzado castellano, se alzó a modo de despedida: ¡Adiós, milana bonita!.

Solo hubo un breve intercambio de sonrisas, no hacia falta más.

Luis Azurmendi

sábado, 12 de diciembre de 2020

martes, 3 de noviembre de 2020

 

CLAUSURA DE LAS JORNADAS “CIUDADES PORTUARIAS”  SANTANDER 2020

COMUNICADO EN EL DÍA MUNDIAL DE LAS CIUDADES

 

 Pese  a las dificultades económicas, por no disponer de ninguna subvención pública, y las duras condiciones impuestas por la pandemia, las Jornadas de Arquitectura y Paisaje bajo el título de CIUDADES PORTUARIAS EN LA MEMORIA, han logrado salir adelante. Nueve conferencias de reconocidos expertos, relativas a Burdeos, Bilbao y Santander, la proyección de un reportaje cinematográfico y la edición del último número de la revista Litoral Atlántico, que recoge todos los trabajos, han sido los resultados.

 De las comunicaciones  quiero resaltar algunas cuestiones importantes sobre el pasado y futuro de las ciudades. Recordemos que hoy es el Día Mundial de las Ciudades y es, precisamente, cuando están sufriendo fuertes restricciones de movilidad e incertidumbres de todo tipo que las hace perder su carácter abierto al intercambio social, comercial y laboral.  No está de más, por tanto, traer aquí algunas reflexiones y cuestiones que se han suscitado en las Jornadas. 

 Sería importante definir cuál es el patrimonio cultural más significativo  que caracteriza a cada una de las ciudades y evitar actuaciones caprichosas que las banalizan. En estas Jornadas hemos visto reflejada la imagen de diferentes ciudades en el arte, la arquitectura, el urbanismo y el patrimonio industrial. La literatura y el cine recuperarán su protagonismo en las próximas Jornadas previstas en primavera. Deberíamos conocer con cierta precisión, también,  las políticas de protección de ese patrimonio cultural que define a las ciudades portuarias.

 Es cierto que la relación entre el puerto y la ciudad ha cambiado drásticamente en cada ciudad. Unas trasladaron el puerto al mar exterior,  liberaron suelo que, culminada una fase de derribo de las edificaciones industriales,  lo recuperaron para crear nueva ciudad. Pero ¿qué tipo de nueva ciudad? Aquí hemos podido ver grandes diferencias entre ciudades como Burdeos y Bilbao con modelos bien diferenciados que en próximas Jornadas compararemos con otros ejemplos como Nantes y Bristol.

 Otras ciudades no han podido trasladar el espacio portuario al exterior y las actividades portuarias actuales se encierran al fondo de sus bahías con problemas de profundidad para los grandes buques, escasa extensión de servicios y un futuro difícil.  Es el caso, entre otros, de Santander en el que una ciudad balnearia, hoy el Sardinero, ocupó la situación ideal para lo que hoy sería un puerto exterior.

 Muchas de las ciudades portuarias, o  de origen portuario, lucen un frente marítimo o fluvial privilegiado, estimulado por la actividad turística y de economía de servicios. Pero la ciudad real, donde viven la mayoría de sus ciudadanos, es una ciudad oculta a los turistas, en laderas de orografía complicada que sufre de grandes problemas urbanos y sociales lejos de las imágenes oficiales de paseos y frentes marítimos. Es el caso, entre otros,  de  Lisboa, Oporto, Santander y Bilbao.

 Y qué decir de la organización social de las ciudades portuarias. Las poblaciones de mayor edad y menores recursos deben ascender por fuertes pendientes hasta edificios de ya considerable altura que, por lo común, no tienen ascensor. Los más jóvenes y con mayores recursos, no solo económicos,  se alojan en las zonas intermedias. Y los frentes marítimos serán ocupados por viviendas de lujo, y locales para usos terciarios. La misma diferenciación sucede si hacemos  mapas por zonas con resultados de edad, salud y esperanza de vida.

 Son todas cuestiones que se han suscitado en estas Jornadas de Ciudades Portuarias en Santander2020 publicadas en Litoral Atlántico y que esperamos dar continuidad en las siguientes Jornadas Bilbao2021, a celebrar en la primavera en el Museo de Bellas Artes.

  Por la Dirección de las Jornadas

Luis Azurmendi (Arquitecto)

litoralatlantico@gmail.com

sábado, 15 de agosto de 2020

FARO DE AJO


Litoral Atlántico
Revista de Arquitectura y Paisaje



Contra el proyecto de colorear el faro blanco del cabo de Ajo en Cantabria
Artículos, informes, imagenes, en defensa de un singular patrimonio cultural:
el faro blanco y su entorno.


Para ver la revista pulsar en:

sábado, 8 de agosto de 2020

COSTA QUEBRADA

Leer el paisaje, leer el tiempo

Hemos disfrutado de uno de los espectáculos más increibles del litoral: Costa Quebrada. Es mar, oleaje y mareas, acantilados, retrocesos, erosiones y sedimentos por cambios climáticos, levantamientos telúricos en pliegues y sinclinales gigantescos que abatiran las olas. Es la expresión de la naturaleza viva, cambiante, en un espacio temporal incomprensible, infinito. Nada es fijo y hay un lenguaje que lo explica y allí nos lo contaron con el prodigio de convertir lo científico en didactico. Y también el Hombre, reducido a un microtiempo, dejó su huella en la memoria de las grandes rocas: la Baselga o basilica, la virgen o el diablo. Una toponimia que sabe, que cuenta la vida de los pueblos en esta espectacular Costa Quebrada que pronto será Geoparque de la Unesco.


Gracias al equipo que allí trabaja y nos atiendió en esta maravillosa excursión.



domingo, 31 de mayo de 2020


Arte y Paisaje


PINTAR EL FARO CABO DE AJO. 
Informes, artículos y noticias en esta publicación  

PATRIMONIO MARITIMO
pulsar AQUI


viernes, 24 de abril de 2020





LA MOLINERA Y EL CURA



Por Luis Azurmendi
I

- Allí  detrás de la canal de la marisma –me dice Tabolo- está el molino, el de mareas. Allí llevaban las mujeres el maíz a moler. Tú eso sí lo recordarás. Hoy como ves, esta arruinado.
Hacía calor, no se movía ni una hoja y a lo lejos se oía “turbon” que amenazaba por los montes de San Miguel.  Apretamos el paso a medida que la gran nube de plomo se acercaba amenazante. Llegamos a tiempo. Lo sabíamos: cuando parase aquel viento repentino, rompería la tormenta y el aguacero haría temblar las hojas de los laureles. La marisma cambió de aspecto: la lluvia desvaneció todos sus perfiles y el agua perdió sus reflejos. El sabor a sal se apagó con olores de tierra  y hierba mojada.
Había más gente allí, guarnecidos bajo los restos del antiguo molino.  Charlaban animados sobre tormentas. Entramos y hubo un intercambio de saludos con Tabolo.  Eran dos señoras y un cura.
Yo me quedé mirando las paredes desnudas y los restos del tejado.
-  Era un molino- Me dice la señora mayor como respondiéndome.
- Este señor sabe mucho de molinos –dice Tabolo, señalándome.
- ¿Acaso es molinero?- dice la otra señora. “No, no. ¡Qué va!, - digo- simple aficionado. Por casualidad nací en un molino. Y ahora me pica…”
- ¡Anda! Pues esta señora- dice la más joven – nació en este molino. Es la hija de “Lin, el molinero“
II

Algo raro tenía este encuentro: la tormenta, las ruinas del molino, la anciana molinera el pescador y el cura,  que no acertaba a cómo intervenir  en la conversación.
- ¿Cómo era el molino? -, la pregunté
- De marea, y vivíamos arriba. -responde la molinera-. Teníamos las máquinas aquí abajo y aquí, delante, algunos animales
Un fuerte trueno nos clavó la conversación.
- Las tormentas aquí eran malas –dice la molinera- pero sobre todo cuando la mar se venía  y las olas ocupaban el cárcavo  y presionaban el suelo hacia arriba. Todo crujía.
-¿Cómo es eso?
- No sé, pero a veces tuvimos que subir los animales arriba, porque la ola inundaba hasta las máquinas. Yo pasaba mucho miedo porque a cada marea se oía el ruido infernal de la turbina cuando arrancaba. Tuvimos muchas desgracias aquí. Mi padre más adelante construyó una casa aquí al lado.
El relato de la molinera me recuerda a mi infancia, cuando de madrugada, nos despertaba un ronco y profundo silbido. Era cuando, abajo, en el entonces taller del aitona, ponían en marcha la vieja turbina del molino. Aquel sonido fue utilizado, además, como amenaza de la presencia de un “mozorro” que habitaba en aquel pozo y que vigilaba que los niños nos portásemos bien.

III

- En muchos sitios- digo- al cárcavo, donde está la turbina, le llamaban “el infierno”.
- Será por algo- interviene, al fin,  el cura.
- ¿A qué se refiere? O es que Iglesia tiene algo que ver-. Dice la molinera.
- Bueno, sí. Muchos documentos de la Iglesia hablan de los molinos. Por un lado eran lugares con mala fama, que era un mal ejemplo para las buenas costumbres…
- La mala fama la puso la Iglesia, - dice cortante la molinera- porque, según ustedes, éramos las molineras las que fácilmente perdíamos la honestidad…hay un libro en casa que  cuenta cómo ustedes  prohibieron las reuniones y las compañías en los molinos que no fuesen marido o hermano. Y la Iglesia, que tenía muchos molinos. ¿Qué hacía?
- Ya, pero los testimonios vienen de muy atrás, de tiempos remotos que no podemos ni imaginar. Uds. habrán oído como la rueda de molino era un castigo secular y fuente de martirologio, como la ejecución de San Florián o lo que  cuenta sobre “el molino místico” un estudioso de Mallorca...
- Pues eso, se cuentan…cuentos- dice ella.
- Son cuentos o leyendas, pero también fe. Hay que comprender al hombre primitivo, su ignorancia y sus miedos. En mi tierra corrían leyendas de que el primer molino lo hizo el diablo. Otra, que San Martin fue quien copió al Basajaun, el señor de los bosques, los secretos de las semillas del trigo y el maíz...  En las Escrituras hay referencias más serias comparando la transformación de los pecados en virtudes en forma de harina, la pureza de la harina blanca…
- Pues aquí- replica la molinera - no había harina blanca. Todo era maíz y escanda. Osea que de eso nada. Además  en los libros de mi padre, que era picador de piedras de moler, decía  siempre que la Iglesia era cruel, así en la antiguedad quemó en la hoguera a un molinero llamado Menocchio por hereje.
- Quería decir- alega el cura- que aquellos castigos, como se dice en el Evangelio, eran para proteger a los inocentes, como … San Lucas, cuando comenta aquello de  arrojar al mar con una piedra de molino al cuello a quien escandalice a los niños…
-¡Lo que nos faltaba! -exclama la molinera- Pues tienen Uds. buenos motivos  para aplicárselo.
Un tenso silencio ocupa el molino. Las miradas se pierden en diferentes direcciones. Tabolo, mira hacia abajo y ve, sumergidas bajo las aguas, varias ruedas de molino. Levanta la cabeza y, tratando de mediar, dice:
- A ver qué opina nuestro visitante que sabe mucho de molinos.
- Creo que todas las religiones –digo-han utilizado los molinos como símbolo  Me interesa mucho lo que comentan pues, de alguna forma, es uno de los motivos de mi viaje. Vengo de Nendrum, en Irlanda del Norte. - Les cuento cómo allí hemos estudiado el molino de mar más antiguo que se conoce. Que lo construyeron los monjes de la abadía, que procedían de centroeuropa y que, buscando aislarse del mundo, fueron a lugares tan remotos e inóspitos. Conocían todas las tecnicas de construir molinos, regadios, viveros, que aplicaron en las nuevas tierras. -Sucede que, aquí, otros monjes, los de la abadía de San Antonio, hace mil años, construyeron también un molino. Posiblemente este mismo molino, estas ruinas donde estamos pisando, sea aquel molino. Sería uno de los más antiguos de la historia. Por eso estoy aquí, para buscar una antiquisima abadía  que en la Cartulario de Puerto aparece nombrado como Garfilios a la que pertenecía el molino.



jueves, 16 de abril de 2020





LA PLAYA DESCONOCIDA


Por Luis Azurmendi


Después de tantos años regreso a  Noyalo.  Allí crecí entre escuelas y playas con el eco de guerras y miedos que los mayores disimulaban.

He quedado con Tabolo, aquel querido personaje que me llevaba en su lancha,  pintada a proa con el rumboso nombre de  “patiello”,  en referencia al pequeño molusco que, en bandadas, se movían por la superficie de la mar, pintándola de diferentes tonos y formas que nos servían de referencia para pescar, pues las lubinas  los perseguían  y nosotros a ellas con nuestras cañas de “cacear”.  A veces, recuerdo, los vientos diferentes que, allí donde azotaban, también trazaban en la mar azules y grises bien diferentes que nos confundían en la pesca. Los vientos en este cantábrico crean paisajes y situaciones bien diferentes y forman parte de la vida cotidiana: el gallego” con una lluvia fina y pesada que, a saliente llaman “txirimiri” y a poniente “orballu”, a veces nos trae mar de fondo de grandes olas; el Norte y  Nordeste, frío y de cielos azules, es el que riza la mar; el temido Sur, el de la galerna, traidor y cruel que, en tierra, los campesinos,  llaman “regañon”.

Hemos quedado junto a la playa. Quiero que Tabolo me cuente lo que ha pasado desde entonces, desde que me fui,, si se mantienen las costumbres…

- ¡Qué va! -me dice- eso ha cambiado completamente. Ya verás en verano la cantidad de turistas que pasean por aquí.

Bajamos hacia la orilla, la marea esta baja, y un impresionante murallón de rocas nos cierran el horizonte, a mí me da la sensación de que han crecido, que han cambiado, que las formas son otras, que…
-No, no. Lo que cambia-me dice- es la arena.. La marea siempre está viva y las corrientes se mueven en muchas direcciones y la arrastran de un lado para otro. Allí donde las corrientes chocan se pierde velocidad, la arena se deposita entonces  y, allí, puede formar montañas de un día para otro.

Noto el frío en los pies y vamos rodeando algunos peñascos hasta Peña Verana, desde allí vemos un mar  verde, oscuro, casi negro: es una inmensa pradera de algas que arrancaron los temporales más fuertes.

- ¿Seguís recogiendo algas?, buen negocio era ¿no?

- Solo a veces-  se para mirando hacia “ Los Cuarezos” – Esto está abandonado. Aún eras muy pequeño pero ya te acordarás como las cogíamos.

- Ah, sí. Salíais en barco y luego buceando.

- ¡No!, no.  Antes que eso. Las cogíamos “a ribazón”. Esperábamos todos en lo alto de las dunas a que se “viniese” la mar , con la marea viva, que traía las algas arrancadas de los fondos. Cuando iban llegando nos metíamos arremangados entre las olas con los redaños. ¡Todo el pueblo! ¡ hombres y mujeres! Nos envolvían las grandes olas blancas de setiembre. Era duro y peligroso, pero buenas risas nos echábamos al descubrir los cuerpos de las mujeres ceñidos por las ropas mojadas.

Arrastrábamos los pies en aquella masa vegetal hacia la orilla, cuando me empezó a relatar actividades nocturnas de la playa.

- La angula la pescábamos – siguió contando- a la salida de la marisma. Ibamos en línea un grupo de vecinos recorriendo la playa a media agua con grandes redaños. Se pescaba mejor los días peores de invierno. Era la costumbre probada. A veces sucedía que un grupo de forasteros – se rie- se nos ponían cerca y nosotros íbamos desviando el camino para desplazarlos poco a poco hacia lo que conocíamos muy bien: el “pozón”. Cuando caían los primeros,  se oían los chapoteos y los juramentos que rompían la noche. A Alguno tuvimos que sacar.